miércoles, 4 de abril de 2012

Cómo comenzar una autobiografía


La página web En Plenitud ofrece algunas ideas a tomar en cuenta cuando se ha tomado la decisión de redactar su biografía.

Conociéndose a uno mismo

Este quizás sea uno de los ítems más difíciles de configurar. Muchas personas se definen por el trabajo que hacen, los hijos que han criado, o la posición que han logrado. Pero todo esto es, en realidad, parte de lo que somos, puesto que hay mucho más. Sin dudas existen muchas otras historias detrás de estas definiciones, muchas experiencias que nos han formado, valores que hemos inculcado, y relaciones que hemos gestado.
Estas son las historias que generalmente interesan en las biografías personales, en especial a aquellos profesionales de la escritura entrenados especialmente para ayudar a las personas mayores y sus familias, así como también a los negocios y las organizaciones, a registrar sus historias, únicas y extraordinarias.
En efecto, el campo de las biografías personales es un fenómeno reciente pero creciente, que interesa a gente de todas generaciones. Términos como “historia personal”,”memoria” y “biografía” se encuentran cada vez mas frecuentemente en nuestra vida y cultura.

El sentido de una biografía personal
A medida que nuestro mundo personal cambia cada vez más rápidamente, todos nosotros tenemos la necesidad, -humana y básica-, de saber de donde venimos, para así entender mejor nuestro pasado, aunque el mismo no nos termine de gustar. Por eso, muchos señalan la importancia de que los mayores compartan sus historias personales con los más jóvenes.
La historia no solo se limita a los acontecimientos que forman las naciones, sino que también debería comprender los acontecimientos que han formado a cada uno de nosotros, las lecciones que hemos aprendido, y el legado que queremos dar.

La importancia de registrar la historia de vida personal o de alguien al que se ama
Los biógrafos, o historiadores de vida personal, afirman que registrar las historias de vida personal es una manera poderosa y directa de transmitir los valores familiares, crear conexiones más profundas entre los más adultos y los más jóvenes, y fomentar un sentimiento positivo tanto para oír como para escribir esta y otras historias.
Por eso, muchos coinciden en afirmar que el registrar las historias personales es una manera maravillosa de honorar a nuestros ancianos, ya que el mensaje que se está transmitiendo es que esa persona es importante, su vida tiene significado, y uno quiere escucharla.
Por cierto, existen muchos beneficios en sí mismos para los biógrafos personales, según evidencian algunas investigaciones actuales sobre el envejecimiento. Esto es así por que las reminiscencias son una parte muy saludable en el desarrollo adulto, ya que se comprobó que existen magníficos beneficios terapéuticos en las poblaciones mayoras que se centran en la investigación de su propia u otra vida. Estos beneficios incluyen un mayor amor propio, menores niveles de depresión, y un mayor sentido de significación a la vida.
A medida que crecemos, necesitamos mirar que fue de nuestras vidas, y entender el sentido de las innumerables experiencias, tanto buenas como malas, que nos han formado. Haciendo esto, a menudo se suele encontrar un sentido de paz y determinación para poder continuar con nuestras vidas.
Existe una gran variedad de maneras de registrar la propia historia personal. En primero lugar, debe saber que hay varios formatos de registros para escoger. Por eso, debería considerar si desea que su trabajo final aparezca escrito a mano, en computadora, grabado a voz en discos compactos o casetes, o grabado audiovisualmente en una cinta de vídeo o DVD.
El formato que elija sin dudas condicionará el mismo proceso de trabajo, por lo que debe tenerlo definido desde un comienzo, ya que el trabajo suele comenzar generalmente con una entrevista hacia un miembro familiar o realizada por un entrevistador profesional.
Puede ser que sean necesarias muchas sesiones de trabajo preliminares para diseñar los temas y las historias que se abordarán o serán cubiertas. Algunos historiadores personales afirman que un entrevistador neutral y proveniente del exterior de la familia, permite lograr una narrativa más profunda y comprensiva, antes que un entrevistador de la misma familia. En efecto, este último podría dejar de preguntar cosas que él ya conoce, pero no los demás, o podría diferir con la opinión del entrevistado, tratando de imponer su propia idea en la situación de entrevista.  
De cualquier forma, una vez que la historia se cuenta, se puede preservar en un gran número de maneras. Los archivistas recomiendan que se utilice papel libre de ácidos para imprimir, y cajas plásticas con buen cerramiento para almacenar los papeles, las cintas, los videos, y otros objetos antiguos de la familia.  
A menudo se suele contratar a biógrafos personales profesionales que ofrecen sus servicios de consulta y redacción, así como una variedad de servicios que incluyen videos y entrevistas grabadas de historias de vida, recuerdos familiares, conservación y mantenimiento de árboles genealógicos y documentos, biografías cortas, etc. (consulte en su biblioteca pública local para obtener un listado de los mismos). 
Existen, sin embargo, algunos obstáculos para registrar las historias personales. Tal vez, los mayores tengan que ver con el tiempo y los conocimientos. Si bien muchas personas están muy de acuerdo con que los registros personales y las historias de familia son un ejercicio muy importante, son pocos los que disponen del tiempo necesario como para diseñar y producir un proyecto referente a sí mismo y a sus parientes. En otros casos, algunas personas se sienten a menudo técnicamente incapaces de tratar con las complejidades de la escritura, la investigación, el registro, o la redacción de una historia personal.  
Tal vez algunas personas piensen que su vida no registra nada importante ni emocionante que deba ser contado. Quizá sientan que nadie se interesaría por su vida, menos encantadora o exitosa que la de una estrella de Hollywood. ¡Cuan equivocados están! En primer lugar, si llegan a sentarse tranquilos a redactarla, verán cuan emocionante pudo ser ese primer beso, ese examen crucial aprobado, o muchas de las cosas que sucedieron en su larga y cambiante vida. Además, piense que la historia de sus ancestros, dos siglos atrás, puedo ser menos interesante que en la actualidad, en la cual podemos ver todo un registro de las épocas pasadas… lo mismo les sucederá a sus descendientes, cuando lean su historia en un futuro lejano.
Un viejo refrán señala que "cuando un anciano muere, es como si una biblioteca entera se quemara". El hecho, es que todos tenemos cosas importantes, valores, y experiencias para compartir, las cuales solemos obviar en el trajín diario de nuestras vidas, en las que nos encontramos sin tiempo ni energía para hacerlo.
Pero preservando nuestras historias, podremos darnos a nosotros mismos la posibilidad de haber dejado una huella en nuestro camino, y a nuestros descendientes, la chance de conocer mejor nuestras vidas y nuestros tiempos, esperando que nuestra experiencias los ayude a manejarse en la vida y los nutra con todo nuestro amor.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Memoria Personal de Antoni Tàpies

Esta semana presento Memoria personal. Fragmento para una autobiografía del artista plástico, este volumen reúne las memorias de Antoni Tápies. El imprescindible relato de sus experiencias en la Barcelona previa, posterior y contemporánea a la Segunda República, la guerra civil, Madrid bajo el régimen franquista, París durante el existencialismo y Nueva York en la década de 1950 aparece acompañado en esta edición por imágenes históricas de varia proveniencia, algunas de ellas del archivo familiar y privado del artista. La relación personal y la confluencia artística de Tápies con Picasso, Miró y Duchamp, entre otros, su periplo en torno a las ideas de modernidad y de vanguardia, y los acontecimientos históricos de su vida, desde su nacimiento en 1923 hasta mediados de la década de 1970, nos ofrecen una aproximación única a las fuentes y al desarrollo de su obra. Dados los vínculos entre las facetas de artista y de escritor en la obra de Tápies, este volumen incluye una cronología y una selección de imágenes que muestran el despliegue de su lenguaje artístico desde la década de 1940 hasta la actualidad.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Hallado al pasar.

La Red nos ofrece curiosidades como la que presento a continuación, un valioso ejemplo de brevísima autobiografía. Su contenido encierra una verdadera declaración de principios.


miércoles, 7 de marzo de 2012

Las 11 mejores biografías y memorias de 2011


Para cerrar el año el sitio web Brain pickings publicó lo que a su criterio le parecen los mejores libros biográficos y de memorias del año pasado.
Se trata de un puñado de interesantes ejemplos, de estilos diversos. En esta lista se incluyen trabajos tan atractivos como el dedicado a Marie y Pierre Curie, o más convencionales como el que trata sobre Steve Jobs, pero sin duda todos son una muestra perfecta de que el género autobiográfico no tiene porque se monótono ni aburrido.

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lunes, 4 de abril de 2011

Escribirse: la autobiografía como curación de uno mismo



Te presento un resumen del primer capítulo del libro titulado Escribirse: la autobiografía como curación de uno mismo (editorial Paidós), del autor italiano Duccio Demetrio. De verdad, inspira para tomar pluma y papel y empezar.





Un día, quizá por casualidad
Autobiógrafos por pasión

Hay un momento en la vida en que uno siente la necesidad de relatarse de un modo distinto al habitual… Es una sensación, un mensaje que nos llega de improviso, sutil y poético pero capaz de asumir forma narrativa… Esta necesidad de contornos imprecisos, que puede permanecer por el resto de la existencia como una presencia incompleta, recurrente e insistente, toma el nombre de pensamiento autobiográfico.
Sólo en este caso, además de convertirse en un proyecto narrativo completo, un diario retrospectivo,  historia vital y vida novelada, da sentido a la vida. Permite a quien se encuentra casi invadido por este pensamiento tan particular, sentir que ha vivido y que todavía está viviendo, que la pasión por el propio pasado, se transforma en pasión por la vida posterior.
El pensamiento autobiográfico, incluso cuando se dirige hacia un pasado personal y doloroso, de errores u ocasiones perdidas, de historias mal acabadas o simplemente no vividas, representa siempre un pacto con lo que uno ha sido. Dicha reconciliación –desde luego una absolución nada fácil- proporciona al autor de su propia vida una paz interior.
Porque observar como espectadores nuestra propia existencia no es simplemente una operación despiadada y severa. La reconciliación, la compasión, la melancolía son sentimientos que, apaciguando nuestra subjetividad, la abren a nuevos horizontes. Cuando el pensamiento autobiográfico conoce y desvela estos instantes afectivos, abandona su origen individualista y se convierte en algo muy distinto… el egocentrismo que parecería caracterizarlo se transforma en un altruismo del alma; deja una huella benéfica…
Por este motivo, el pensamiento autobiográfico en cierto modo nos cura; relatarnos nos hace sentir mejor, se convierte en una forma de liberación y de reunificación.
… Mientras nos representamos y reconstruimos “revelamos los negativos de nuestra vida”. Nos hacemos cargo de nosotros mismos y asumimos la responsabilidad de todo lo que hemos sido y hemos hecho y que, llegados a este punto, no podemos sino aceptar.
Cuando repensamos lo que hemos vivido, creamos otro yo. Lo vemos actuar, equivocarse, amar, sufrir, disfrutar, mentir, enfermar y gozar: nos desdoblamos, nos multiplicamos y nos situamos en dos lugares al mismo tiempo.
…cada uno de nuestros recuerdos es siempre una invención nueva y distinta; una pálida imitación de lo que nos ha sucedido realmente, cuya huella permanece en nosotros, por el hecho de que aquel acontecimiento fue “tan fuerte” que determinó el curso de nuestra vida y la vivencia de algún segundo de belleza, de lucidez mental, o viceversa, de silencio, oscuridad, extrema soledad o intensa locura.
Los “yos” que hemos sido y que continuamos siendo y queriendo ser gracias al recuerdo, entre sentimientos de añoranza y de plenitud, es justo que continúen vagando sin rumbo. Tenemos la necesidad de seguirlos viendo improvisar, errar, traicionar, contradecirse y tropezar de nuevo con sus mentiras y sus salidas de tono leves o exaltadas.
La necesidad del adulterio sicológico contra ese yo dominante que, pretendiendo siempre representar nuestra conciencia, ha acabado por confundirla con la “razonabilidad”, con el sentimiento del deber, con el pedante problema de mostrar una coherencia con el mundo y con uno mismo, es intrínseca a la vida de mujeres y hombres.
El trabajo autobiográfico reduce el yo dominante y lo degrada a un yo necesario, yo tejedor, que reconstruyendo, construye y busca la única cosa que vale la pena buscar y que constituye el sentido de nuestra vida y de la vida en general. Una búsqueda destinada a quedar incompleta porque por lo que parece, nuestra mente no ha sido programada para encontrar una respuesta convincente si no es en la fe.
Pero resulta erróneo y deprimente vivir la autobiografía como una medicina para liberarse del propio pasado, distanciándose de él. La verdadera curación de uno mismo, hacerse cargo realmente y hacer las paces con nuestras propias memorias, probablemente empieza cuando el que entra en escena ya no es el pasado sino el presente, que transcurre día a día añadiendo otras experiencias. La autobiografía no sólo consiste en revivir: es también volver a crecer para uno mismo y para los demás. Por ello la autobiografía es un viaje formativo y no un ajuste de cuentas.
Sólo entonces descubriremos que hemos abierto y estudiado los libros de nuestra biblioteca interior que habíamos ido escribiendo sin darnos cuenta. Y en los cajones de la memoria encontraremos todos los géneros literarios.
Descubriremos también que la actividad de la mente y todo el material necesario para emprender el proyecto de revivir a fondo nuestra vida, llenan completamente nuestra existencia que quizá nos parecía vacía de acontecimientos.
Hay dos sensaciones psicológicas que hallamos durante este proceso interior de reconocimiento: la saciedad y la insaciabilidad de vivir. El trabajo autobiográfico sirve para “nutrirse” de existencia. Hasta el límite de las posibilidades que la capacidad de la memoria o la imaginación nos permite.
La búsqueda de la unidad y el descubrimiento de la multiplicidad, constituyen el ritmo musical, la banda sonora, del trabajo autobiográfico.